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Africa BOTSWANA – R√≠o Boteti – ūüźė

africa botswana

Rio Boteti

Africa Botswana. Los 20 a√Īos de sequ√≠a que ha soportado Botswana han convertido el r√≠o Boteti en un camino polvoriento Los animales que viven en esta regi√≥n tienen que soportar la terrible dureza de este entorno una estaci√≥n tras otra

Para poder sobrevivir en este inhóspito desierto, han tenido que adaptarse y cambiar sus hábitos Pero, por fin, esta larguísima estación seca está a punto de terminar El agua empieza a cubrir elpolvoriento lecho fluvial La desesperación da paso a la esperanza a medida que el Boteti vuelve a fluir El río Boteti

El regreso de las aguas El r√≠o Boteti es un trazo de vida de formas caprichosas que se adentra en la aridez del desierto Une el exuberante laberinto acu√°tico del delta del Okavango con los p√°ramos en los que se encuentran los salares de Makgadikgadi Durante siglos, las crecidas del Okavango se extend√≠an hasta el Boteti e infund√≠an vida al desierto Pero, en los √ļltimos a√Īos, el agua ha ido escaseando cada vez m√°s y lo que, en su d√≠a, era un para√≠so, se ha convertido en un paraje mortal

Las manadas de cebras se disputan la poca agua que queda Estas √ļltimas charcas son su tabla de salvaci√≥n durante la estaci√≥n seca Pero no son las √ļnicas que luchan por su vida en estas condiciones tan duras Sorprendentemente, a√ļn sobreviven algunos cocodrilos que se quedaron atrapados aqu√≠ cuando las aguas del r√≠o detuvieron su curso Los cocodrilos necesitan el calor del sol y la frescura del agua para regular su temperatura corporal pero la tibieza de estas charcas poco profundas no les es suficiente, as√≠ que se las han ingeniado para refrescarse de otra forma

Han excavado cuevas en las riberas del río, cuya temperatura es 10 grados menor que la del exterior Los cocodrilos pueden caminar por la tierra, pero no pueden recorrer grandes distancias La masa de agua más cercana es el delta del Okavango, que está 130 kilómetros al norte Demasiado lejos para estos reptiles de patas cortas De modo que son prisioneros del Boteti

En estos a√Īos de sequ√≠a, los cocodrilos no s√≥lo han ideado una nueva forma de refrescarse, sino que, tambi√©n, han cambiado, por completo, sus h√°bitos de caza Han encontrado una peculiar fuente de alimento A las charcas del Boteti acuden enormes bandadas de queleas Refugiarse en un grupo numeroso es una estrategia muy com√ļn, pero, a veces, no es suficiente para escapar de la muerte Las aves est√°n sedientas y se amontonan al borde del agua para beber

Los juncos no soportan el peso de tal cantidad de aves y algunos de los queleas caen al agua Los cocodrilos perseveran y acaban consiguiendo alimentarse de estos pajarillos Los supervivientes, empapados, chapotean hacia la orilla Pero hay un marab√ļ al acecho, dispuesto a no dejarlos escapar Las aguas se est√°n evaporando y las charcas se van transformando en pozas embarradas

Para esta hembra de cebra, la situaci√≥n es, cada vez, m√°s angustiosa Hace poco que se qued√≥ pre√Īada y, con el tiempo, va a necesitarse alimentarse de pastos frescos para poder dar de mamar a su cr√≠a, cuando nazca El agua es un bien tan escaso a lo largo del cauce seco del Boteti que las charcas son un recurso muy codiciado Los elefantes demuestran que son inteligentes a la hora de consumir el preciado l√≠quido Cuando beben no desperdician agua

Y entran con cuidado a la charca para no levantar el barro del fondo Necesitan beber 250 litros al día, así que es fundamental que sean previsores Avanzan a lo largo del lecho del río y, de vez en cuando, se paran y hacen barro, removiendo el agua con las patas Es una forma de refrescarse y eliminar los parásitos de la piel Aunque, a veces, les resulta difícil salir de los hoyos que han cavado

La √ļltima fase de su rutina diaria consiste en un ba√Īo de arena Se roc√≠an con arena para solidificar el barro y estar protegidos del sol A diferencia del resto de los animales de la zona, los elefantes pueden adentrarse en el desierto, para alimentarse Hay ramas y cortezas que, para ellos, son nutritivas y les ayudan a mantener sus colosales cuerpos en pie Pero su comida favorita son las hojas

A primera vista, parece que la vegetación invernal no tiene nada que ofrecerles Pero las acacias disponen de un mecanismo para aprovechar cada gota de humedad del suelo y mantener las hojas vivas De todas formas, tarde o temprano, la manada tiene que regresar al lecho del río y, a veces, se internan más de lo previsto Así que, cuando están sedientos, tienen que darse prisa en volver para llegar al agua Los abrevaderos están abarrotados

Todos los animales necesitan beber La hembra pre√Īada est√° esperando, pacientemente, su turno Las cebras que ya han conseguido entrar, est√°n inquietas y se ponen a remover el agua y a levantar el barro, lo que hace saltar las alarmas entre los elefantes, que saben que el agua no se puede desperdiciar Si la acaban convirtiendo en barro, habr√° mucha menos para todos As√≠ que deciden intervenir para que las revoltosas cebras no hagan desaparecer la preciada charca

Al r√≠o no dejan de llegar cebras Pero en las charcas se encuentran con un particular comit√© de bienvenida Los buitres se han percatado de que los animales, sedientos, van a tener que venir al Boteti Justo donde les est√°n esperando Saben que muchos est√°n al l√≠mite de sus fuerzas, as√≠ que lo √ļnico que tienen que hacer es esperar

Los chacales son listos y siguen a las aves carro√Īeras Porque siempre puede haber algo para ellos Al final, su paciente espera se ve recompensada: una cebra desfallece Los hipop√≥tamos, igual que los cocodrilos que han quedado atrapados en las charcas, dependen enormemente del agua Y este cenagal, su √ļltimo recurso, se est√° secando y endureciendo por momentos

Aprovechan el frescor de la noche para alimentarse en los matorrales cercanos, pero, en cuanto amanece, tienen que volver a refrescarse en lo que queda de charca Con la esperanza de que haya suficiente lodo para cubrirse la piel y protegerla Esta manada lleva a√Īos sin sacar a sus cr√≠as adelante El macho dominante las mata a todas nada m√°s nacer No hay sitio para ninguno m√°s

 

Mapa de Botswana

Los hipop√≥tamos son otros de los reclusos m√°s antiguos del Boteti Si pasan otra estaci√≥n m√°s as√≠, acabar√°n enterrados en su tumba de lodo para siempre A media ma√Īana, los carro√Īeros ya han dado buena cuenta de la cebra que perdi√≥ las fuerzas y la han reducido a un mont√≥n de piel y huesos El hambre de unos es el fest√≠n de otros y los chacales se unen al banquete Han venido desde sus territorios que est√°n en pleno desierto pero esto es como un encuentro en tierra de nadie durante una guerra fr√≠a en el que se respira la tensi√≥n

Compiten por cada bocado Mientras que algunos chacales visitan las charcas del Boteti, otros permanecen internados en el desierto, a unos 80 kil√≥metros de distancia, porque tienen otra estrategia de supervivencia En ausencia de las lluvias del verano, esta depresi√≥n es un p√°ramo √°rido y polvoriento, pero estos animales son tan resistentes que pueden pasar el a√Īo entero aqu√≠ Saben que donde haya restos de excrementos de elefante, habr√° insectos Para encontrarlos, s√≥lo tienen que utilizar el o√≠do

El sonido les ayuda a localizarlos con precisi√≥n Y, con ellos, obtienen todo el alimento y la humedad que necesitan Pero, incluso aqu√≠, tienen competencia Esta familia de suricatos salen de su madriguera por las ma√Īanas para buscar insectos de los que alimentarse Tienen unas u√Īas muy largas y fuertes con las que excavan la tierra

Buscan comida en grupo y se turnan para vigilar No comparten sus capturas, sino que se las comen allí mismo En este entorno desértico, las termitas son la salvación de muchas especies Son la comida favorita de muchos insectívoros Estas criaturas primitivas se agrupan en gigantescas colonias perfectamente organizadas que viven bajo tierra

Las termitas recolectoras se alimentan de todo tipo de materia vegetal y cuandolos pastos se han secado, llega el momento de la recolecci√≥n Las obreras son ciegas y recorren las llanuras cortando y recogiendo las hierbas secas para traerlas a los nidos, donde se almacenan Una ara√Īa de la familia de los lic√≥sidos ha construido su guarida, estrat√©gicamente, junto al termitero Como son ciegas, las termitas no se percatan de su presencia La ara√Īa caza de d√≠a y cuenta con la magn√≠fica vista de sus ocho ojos para seguir a sus presas, que se mueven muy r√°pido

Caza todas las que puede y las va almacenando para comérselas luego, a salvo, en su escondrijo Pero la entrada es estrecha y hay un terrón de hierba seca que la deja atascada con la cabeza dentro Así está expuesta y es vulnerable al ataque de los suricatos Aunque le cuesta trabajo, finalmente, consigue meterse dentro Pero eso no significa que las termitas estén a salvo

El más despiadado depredador de termitas ha encontrado la entrada al nido Las gigantescas hormigas del género torius han iniciado su ataque Muerden a las termitas y las paralizan con el aguijón Una tras otra van entrando en el termitero y sacando a sus víctimas paralizadas Una vez muertas, las llevan a los hormigueros para servir de alimento a la colonia

La ejecuci√≥n de miles de termitas contin√ļa, mientras los elefantes macho se desplazan lentamente hacia un destino misterioso Han salido del cauce del Boteti y han emprendido la marcha hacia el este, a los √°ridos salares de Makgadikgadi Desconocemos c√≥mo se orientan, pero sabemos que se dirigen a unas lejanas masas de agua siguiendo un antiqu√≠simo mapa grabado en su memoria, que heredan de generaci√≥n en generaci√≥n Cuando encuentran un baobab, aprovechan para descansar bajo la sombra de su gigantesco tronco Estos √°rboles son como balizas en medio del desierto y los elefantes van yendo de uno a otro

Permanecen en su sombra durante las horas de más calor en las que la temperatura puede llegar a los 45 grados Estos animales de gran envergadura no tienen glándulas sudoríparas y el cuerpo se les calienta muy rápidamente La forma más eficaz que tienen de refrescarse es sacudir las orejas La brisa que producen enfría la sangre que circula por los miles de capilares que recorren la superficie de la piel Esperarán a que la temperatura baje para reemprender la marcha

Les esperan kilómetros y kilómetros de tierras áridas y polvorientas Algunos no lo consiguen Los elefantes son muy vulnerables a la insolación, así que tienen que programar muy bien el viaje para evitar morir por un golpe de calor Lejos de allí, en las llanuras, las precipitaciones de verano han llegado, por fin Aunque en el Boteti, a 150 kilómetros de allí, el cielo sigue despejado

El aire empieza a impregnarse del olor a lluvia y las cebras perciben que el final del infierno del Boteti est√° cerca Para la hembra pre√Īada significa que hay que hacer un √ļltimo esfuerzo y pronto dispondr√° de alimento para recuperar fuerzas y para alimentar a su cr√≠a M√°s adelante, tendr√° que regresar al Boteti, pero, de momento, no merece la pena pensarlo Emprenden una caminata en la que, pr√°cticamente, no parar√°n a descansar, a comer ni a beber Pero albergan la esperanza de encontrar la salvaci√≥n al final del camino

Es la segunda migración de cebras más numerosa del mundo, compuesta por unos 25000 ejemplares Llegan exhaustas a los pastos de verano y reciben las primeras lluvias como bienvenida Durante los próximos meses, dispondrán de todo el alimento y agua que necesiten Los elefantes macho que emprendieron el mismo camino que las cebras les llevan la delantera y se han encontrado una charca de camino a las llanuras

Sus enormes siluetas les sirven de guía a las sedientas manadas de cebras Pero los elefantes son posesivos y, tal vez, recuerden los enfrentamientos que surgieron en el Boteti Las cebras no tienen más remedio que rendirse En los salares de Makgadikgadi no hay arroyos ni manantiales naturales de aguas subterráneas Cuando las lluvias cesan, al final del verano, las charcas se secan

Los elefantes se toman su tiempo, pero antes de que hayan terminado, llegan más Las cebras tienen que seguir esperando De nuevo, el olor a humedad hace que los elefantes, que están agotados, aprieten el paso Los otros se hacen a un lado Los recién llegados son manadas con crías que vienen desde el lejano delta del Okavango

De no ser por las recientes lluvias, no se habrían desplazado hasta aquí Todas las manadas de cebras ya han llegado a las verdes llanuras Se quedarán en estas praderas durante unos meses para recuperar fuerzas Para la futura madre la hierba fresca es un regalo de los dioses Finalmente, tiene a su cría

Los nutritivos pastos son fundamentales para enriquecer la leche materna y el reci√©n nacido pasa la mayor parte del tiempo mamando Durante los primeros d√≠as, la madre se mantiene alejada de la manada para que la cr√≠a identifique su olor y la disposici√≥n de sus rayas, que es propia de cada ejemplar El peque√Īo nace bien desarrollado y, en cuesti√≥n de una hora, es capaz de seguir el ritmo de la madre A los tres meses empezar√° a pastar y beber agua Los intrusos no son bien recibidos

La madre del potrillo aparta a todas las cr√≠as perdidas que se les acercan La suya es su prioridad y debe vigilarla bien, porque estar perdido aqu√≠ es muy peligroso Los leones han esperado pacientemente a que llegaran las manadas de cebras La madre ha mantenido al potro a salvo El resto de los leones se re√ļne con la cazadora y dan buena cuenta de la presa

Pero un potrillo no da para mucho En la depresión de Makgadikgadi, las semanas van pasando y el potro sigue a su madre allá donde va Ambos se mueven con la manada entre los pastos y el agua También para los chacales todo es más fácil ahora que hay agua Aunque no durará mucho

Los chacales saben que tienen que aprovechar el verano Para eso, lo mejor es seguir de cerca a los leones Entre tanto, la madre del potrillo ha bajado la guardia un momento Los chacales no se alejan ni un centímetro de los leones Las hembras han ido a por los cachorros, mientras los machos vigilan la presa

Es el momento propicio para que los carro√Īeros entren en acci√≥n La estrategia de los buitres es tratar de amedrentar al depredador Pero intimidar a este macho no es tan sencillo El le√≥n est√° muy pendiente de la presa Pero los chacales no desisten f√°cilmente y esperan un descuido

Ni se plantean enfrentarse al león Pero sí consiguen robarle un pedazo a hurtadillas, justo antes de que vuelvan las leonas Durante la cacería, dejaron a los cachorros, de dos meses, a salvo en la guarida Ahora han ido a buscarlos para que coman Antes de nada, una de las leonas se asegura de que el macho vaya a permitir que se acerquen los cachorros

Si uno de ellos recibiera un manotazo, podría salir muy malparado, pero parece que el macho está dispuesto a que el resto de la manada se una al festín Los cachorros parecen recelosos Para el potro, la trágica muerte de su madre es un grave revés Pero para la familia de leones es una grata noticia Con ella tienen alimento para una semana

Despu√©s de saciar el apetito, los cachorros se dedican a juguetear Ha sido un buen d√≠a para los leones Por fin llega el turno de los pacientes carro√Īeros Y, una vez m√°s, los chacales andan listos y les roban la captura a los buitres Si el potro no le sigue el ritmo a la manada, estar√° perdido

El grupo es su √ļnica salvaci√≥n El chacal tambi√©n vive con su familia en las llanuras Los chacales se emparejan de por vida y tienen camadas todos los veranos Para cuando llegan las lluvias y la abundancia de alimentos e insectos, los cachorros han crecido lo suficiente para cazarlos ellos mismos Aunque todav√≠a tienen que aprender cu√°les son los que se comen y cu√°les no, porque pican

 

Desierto de Botswana

Pronto se unirán a sus padres para ver si pueden aprovecharse de las presas de otros Pero para eso todavía falta, más o menos, un mes Por el momento, se quedan cerca de la madriguera y reciben todas las atenciones y el cuidado de su madre A lo largo del resto del verano, el ciclo de la vida seguirá su curso en la verdes llanuras del Makgadikgadi Las manadas pastan y reponen fuerzas poco a poco

Los sementales compiten por el favor de las hembras y el potro huérfano sigue gozando de la protección de la manada y va ganando fuerza día tras día Pero, finalmente, las lluvias cesan y las nubes desaparecen Los pastos se secan y en las llanuras van apareciendo claros de arena Las charcas, que ya no reciben el agua de lluvia, también empiezan a reducirse Ha llegado el momento de que las cebras se vayan

No pueden quedarse en las llanuras porque enseguida dejar√° de haber alimento y agua Tienen por delante 130 kil√≥metros de regreso a las charcas del cauce seco del r√≠o Boteti, un viaje agotador Esta va a ser la marcha m√°s dif√≠cil que el potro solitario tenga que hacer en su vida Hay otras cr√≠as m√°s peque√Īas, pero van acompa√Īadas de sus madres Aunque muchas ya se van quedando atr√°s

Bajo el sol abrasador, las cebras han llegado al final de los pastos secos Los incansables buitres no pierden de vista a las manadas aguardando a que los ejemplares más débiles caigan rendidos En un par de horas, no dejan más que los huesos Los buitres orejudos hacen un magnífico trabajo Rasgan la piel con los picos y cortan los tendones para que los demás puedan alimentarse de las tripas de la presa

Las cebras no pueden aminorar el paso Cuanto m√°s se entretengan, m√°s se deshidratar√°n Su supervivencia depende de lo r√°pido que alcancen el lecho del r√≠o y de si, a√ļn, queda agua all√≠ A mitad de camino tienen la suerte de encontrar una charca de agua de lluvia Pero saben que no pueden bajar la guardia al acercarse a beber, porque los leones nunca andan lejos

Tienen que darse prisa en beber y reanudar la marcha cuanto antes A√ļn les queda atravesar una extensi√≥n de matorrales secos Es el √ļltimo obst√°culo antes de llegar al r√≠o Boteti Este viejo semental se est√° quedando rezagado La dureza del viaje le pasa factura a los m√°s d√©biles

Al fin, la primera manada de cebras, derrotadas y exhaustas, remonta el margen del Boteti Avanzan por el lecho del r√≠o, por el que deber√≠a estar circulando agua, pero lo √ļnico que ven es a los hipop√≥tamos, que son presa de la desesperaci√≥n El potro ha superado el viaje y la mayor prueba de supervivencia de su corta vida Las cr√≠as que nacieron al final del verano tambi√©n tienen la suerte de seguir vivas En Africa Botswana¬†Es el vig√©simo a√Īo consecutivo en el que el r√≠o sigue seco

Pero hay algo que estos animales desconocen R√≠o arriba, un hilo de agua se desliza lentamente por la arena caliente Trae consigo nuevas visitas: pececillos que avanzan con la peque√Īa corriente de agua Poco a poco, las aguas van ganando fuerza En cuesti√≥n de horas, es ya un torrente lo que circula por la cuenca alta del Boteti

Esta corriente ha recorrido m√°s de mil kil√≥metros desde las cumbres de las monta√Īas situadas al norte, en la vecina Angola, que han recibido muchas m√°s precipitaciones de lo habitual Las aguas han anegado el delta del Okavango y han alcanzado el nivel m√°s alto registrado en los √ļltimos 30 a√Īos Desde hace algunos meses, la corriente ha atravesado la pendiente del desierto, se ha extendido por el delta y ha seguido avanzando hacia el sur A medida que las cebras y los elefantes regresan al lecho seco del Boteti, el agua de aquellas lluvias se acerca, poco a poco, para traerles la salvaci√≥n El Boteti reaparece tras 20 a√Īos de ausencia

De pronto, los cocodrilos, que tenían que conformarse con sus bocados emplumados, tienen dónde elegir para alimentarse Los sapos de oliva, que estaban hibernando durante la sequía, han despertado Como no saben cuánto durará la crecida, se apresuran a aparearse La competencia es feroz y las hembras más deseables sufren un acoso incesante El entusiasmo desmedido de los machos, a veces, acaba ahogando a la hembra

Los ejemplares que sobreviven a la orgía depositan hasta 25000 huevos fecundados, dispuestos en larguísimas tiras sobre el lecho del río Los huevos eclosionan 24 horas después Las aguas del Boteti se agitan con la aparición de los renacuajos recién nacidos, que se alimentarán de las algas del río Una huella de elefante puede dar cobijo a miles de ellos

Ya est√°n apareciendo los primeros j√≥venes Pese a que hay cientos de miles de ellos que completan la metamorfosis, muchos perecen a manos de los depredadores y pocos llegan a alcanzar la edad adulta Al d√≠a siguiente, el agua invade las √ļltimas charcas del Boteti y los hipop√≥tamos, por fin, pueden disfrutar y revolcarse en lo que, hasta ahora, no eran m√°s que barrizales resecos Este a√Īo, si las hembras tienen cr√≠as, los machos les perdonar√°n la vida Sin embargo, a pesar de la reaparici√≥n de las aguas, el paisaje circundante sigue siendo √°rido y polvoriento

Las manadas de cebras siguen llegando al cauce del río y se llevan una grata sorpresa Las más viejas recuerdan los tiempos en que el Boteti llevaba agua, pero, para la mayoría, contemplar la corriente del río es una experiencia totalmente nueva Primero, se acercan con cautela, pero enseguida pierden sus recelos Por primera vez en su vida, el potro se sumerge en el río Los elefantes también han llegado ya

Ellos ya han presenciado las crecidas y las recuerdan perfectamente Todos siguen teniendo muy presentes las peleas por el agua, aunque ya no tengan razón de ser Para los elefantes, el momento merece una celebración Pueden nadar por primera vez desde hace décadas Con tanta agua, hay sitio de sobra para todos

Al final del invierno, las lluvias caen sobre las tierras del polvoriento Boteti El terreno reverdece y las cebras ya no tendr√°n que desplazarse para encontrar pastos frescos El r√≠o crece y alimenta la esperanza de que el agua dure todo el a√Īo Las lluvias del verano volver√°n a marcar el inicio de la migraci√≥n de muchos de los animales, pero esta vez, el viaje ser√° mucho m√°s f√°cil para todos Y, a su regreso, la exuberancia de este para√≠so recobrado les estar√° esperando

Por el momento, la terrible sequ√≠a de los √ļltimos 20 a√Īos va quedando en el recuerdo Y los supervivientes del Boteti disfrutan de su nuevo entorno, que ha revivido gracias al milagro del regreso de las aguas

 

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